El impacto de lo que comemos

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Hacer una dieta sana puede ser sano no solo para nosotros sino también para muchas otras personas. Nuestros estilos de consumo tienen repercusiones globales.

En las últimas décadas el ritmo de crecimiento de la población mundial –unos 80 millones de habitantes al año- ha llevado a superar los 7.000 millones de habitantes; la población global se ha multiplicado casi por dos desde 1970 y las previsiones realizadas por Naciones Unidas indican que en 2050 estaríamos alcanzando los 9.000 millones de habitantes. Esto plantea el desafío de cómo alimentar a toda la población. (…).

Según la FAO, el mundo tiene capacidad potencial para producir alimentos para que 12.000 millones de personas tengan una alimentación suficiente. Sin embargo, hay sectores de población que tenemos una alimentación excesiva, hay alimentos que se pierden y otros que se dedican a necesidades diferentes de la alimentación humana.

Además de que la población mundial siga creciendo, con el consiguiente aumento de necesidades alimentarias, se está produciendo un significativo cambio de los patrones de consumo alimentario en algunas de las economías emergentes, como China e India, que por sí solas pueden representar un incremento muy elevado de la demanda global de alimentos. Como explica Lester Brown, presidente del Earth Policy Institute, en la actualidad hay unos tres mil millones de personas en movimiento hacia arriba en la cadena alimentaria, que comen mayor cantidad de carne y productos de aves de corral. El aumento en el consumo de carne, leche y huevos en los países en desarrollo de rápido crecimiento no tiene precedentes.

En lo que a demanda de alimentos se refiere, es muy relevante tanto la cantidad que consumimos como el tipo de alimentación que tenemos. Con un hipotético valor calórico equivalente, las dietas ricas en carne suponen proporcionalmente una mayor demanda y ejercen una mayor presión para la subida de precios. Si aumenta el consumo mundial de productos procedentes de la ganadería intensiva, también aumenta la demanda de maíz y soja, por toda la cantidad necesaria para alimentar al ganado.

Es probable que la reserva mundial de alimentos no pueda mantenerse a la altura de nuestros apetitos.

Los expertos explican que producir un kilo de carne de vacuno requiere unos recursos (tierra, agua, etc.) que permitirían producir 16 kilos de cereales. Por tanto, cuanto más rica en carne es nuestra dieta, mayor impacto tiene sobre la demanda global de alimentos. Así:

  • Con el nivel de consumo alimentario promedio en los Estados Unidos, la cosecha mundial de alimentos solamente alcanzaría para alimentar a unos 2.500 millones de personas, poco más de la tercera parte de la población mundial.
  • Con el nivel promedio de un país mediterráneo como Italia, alcanzaría para alimentar a unos 5.000 millones de seres humanos, poco más del 70% de la población.
  • Y con el de la India, alcanzaría para alimentar a unos 10.000 millones de personas.

Sin embargo, da la impresión de que el modelo que se está exportando y que está colonizando el mundo en desarrollo es el estadounidense, el modelo Mc Donald´s, un modelo que, si se generaliza, es a todas luces insostenible.

Si comparamos Estados Unidos, Italia y la India podemos ver que la esperanza de vida es más alta en Italia a pesar de que el gasto sanitario per cápita es mucho mayor en EEUU. La gente que está muy arriba o muy abajo en la cadena alimentaria no vive tanto como los que están en el medio. Las personas que consumen una dieta mediterránea, que incluye carne, queso y pescado pero con moderación, están más sanos y viven más años. Si la población que vive en países de bajos ingresos como la India, donde un solo alimento básico como el arroz puede suponer el 60% o más de la ingesta calórica, pudiera consumir una dieta más rica en proteínas, podría mejorar su salud e incrementar su esperanza de vida.

Otra estrategia que puede ayudar a reducir la presión sobre los recursos productivos –tierra y agua- es pasar del consumo de proteínas animales que requieren gran cantidad de cereales en su producción a otras que requieran menos cantidad. Por ejemplo, el pollo requiere 3,5 veces menos grano que la carne de vacuno.

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Hemos extraído este texto sobre el compromiso como persona consumidora de alimentos del documento Hambre de justicia. Siete compromisos capitales en la lucha contra el hambre de la campaña Derecho a la Alimentación. Urgente.

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About jorgecastaneda

Responsable de Campañas y Comunicación Externa de ONGAWA. Cuento algunas cosas en Twitter (@jcponline) y en mi blog (http://developmentneedscitizens.wordpress.com/)

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